En esta actividad práctica hemos conocido el kiwi a fondo (olor, sabor, textura, colores, forma..) y hemos desarrollado una actitud positiva hacia la fruta.
En los más pequeños, la evolución del olfato alcanza su mayor desarrollo hacia los tres años, su crecimiento va ligado al desarrollo del gusto por eso es vital estimular a los niños con experiencias sensoriales.





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